¿Dará vida Manuel Carballal a Antonio Salas?

La productora gallega Filmanova busca protagonista para la versión televisiva de Diario de un skin (Temas de Hoy, 2003), obra de un presunto infiltrado en grupos neonazis que se está vendiendo como rosquillas. Digo presunto infiltrado porque, al parecer, en el molvimiento neonazi español pueden contarse con los dedos de una mano quienes no saben quién se oculta tras el pseudónimo de Antonio Salas. Así, en la página web de Centuria Hispánica, puede leerse desde hace meses el siguiente anuncio: “Agradeceríamos al señor Manuel Carballal, alias Antonio Salas, que, para evitar burocracias legales, nos envíe un cheque al portador con la parte proporcional que nos corresponde de los derechos de autor que recibe de su libro Diario de un skin, dado que en los apartados relativos a la música RAC y las skingirls hay páginas y páginas enteras copiadas de nuestra web, para lo cual no nos ha pedido permiso, vulnerando así la propiedad intelectual de los textos y nuestros derechos de autor”.

Portada del suplemento 'El Semanal', del 18 al 24 de mayo de 2003, en la que se ve a Manuel Carballal como Antonio Salas a la izquierda, tapados sus ojos por unas 'gafas de sol'.El autor de Diario de un skin ha dado en los últimos meses tantas pistas que tampoco hay prácticamente nadie en el mundillo paranormal ibérico para el que la identidad de Antonio Salas sea una enigma. Así, la primera referencia al libro apareció en Mundo Misterioso, portal esotérico dirigido por Manuel Carballal, donde presentaron a Salas como “un conocido periodista de investigación” que, “responsable de varios de los reportajes de investigación, en formato de cámara oculta, emitidos por Tele 5 desde el año 2000, ha sido el único reportero infiltrado en sectas, grupos de crimen organizado y organizaciones extremistas cuyas grabaciones han sido consideradas pruebas judiciales en varios casos policiales españoles”. Curiosamente, pocos meses antes de la llegada de la obra de Salas a las librerías, Carballal acusó al autor de estas líneas de poner en peligro su vida por desvelar sus actividades periodisticas.

“Luis Alfonso Gámez es un fanático religioso, y como tal no puede ver más allá de sus narices, tan amplias como las de Pinocho por razones obvias. (…) Su fanatismo llega al extremo de publicar en un periódico proetarra que yo soy un periodista infiltrado, al servicio de la Policía o del Cesid, en grupos de extrema izquierda… ¿te imaginas? Tanto si fuese cierto (que no lo es) como si no, uno podría pensar que los arpíos querían hasta que me pusieran una bomba ¿no?”. Estas líneas, escritas por Carballal en un mensaje publicado en la lista de correo Mundo Misterioso el 15 de octubre de 2002, dejan claro que este misteriólogo es capaz de cualquier infamia.

En su momento, pedí a Carballal que indicara dónde y cuándo había hecho yo lo que él decía. Naturalmente, no pudo enseñar ni un recorte de prensa, porque no sólo no he escrito jamás en un “periódico proetarra”, sino que tampoco he dicho en ningún otro medio que él haya trabajado como “periodista infiltrado, al servicio de la Policía o del Cesid, en grupos de extrema izquierda”. Carballal mintió hace casi un año y demostró, al mismo tiempo, que padece amnesia selectiva respecto a lo de publicar afirmaciones que puedan colocarle en el punto de mira de asesinos. Mejor haría en controlarse a sí mismo y no dejarse llevar por las ansias de figurar que le llevaron a jactarse, en Los expedientes secretos (Planeta, 2001), de colaborar desde hace años con la Policía y de “contribuir humildemente en una operación contra la banda terrorista ETA” (pág. 24), gracias a unos contactos que había hecho en campos de tiro.

Manuel Carballal, en su libro 'Los expedientes secretos'. Foto: Vicente Carballal.Esas ansias de figurar son las mismas que transportaron en mayo a Antonio Salas hasta una portada de El Semanal, el suplemento que se distribuye con veinticinco diarios españoles, en la que aparecían cuatro supuestos neonazis junto a una tentadora sentencia: “Uno de estos skins es un topo”. Si el reto era adivinar cuál, podía haberse recurrido a otra imagen. Porque el neonazi pegado a la izquierda de la foto, cuyas gafas de sol parecen pintadas con rotulador negro, y el retrato que puede verse en Los expedientes secretos corresponden a la misma persona. A no ser, claro, que Manuel Carballal tenga un clon. Lo único que queda por saber es quién interpretará a Antonio Salas en la tele; en la vida real, no hay ninguna duda al respecto.