Sci-Fi Channel y los platillos volantes, la conspiración como gancho publicitario

Sci-Fi Channel, el canal estadounidense de televisión de pago dedicado a la ciencia ficción, ha anunciado que demandará a la NASA, el Departamento de Defensa, la Armada y la Fuerza Aérea de Estados Unidos para que desclasifiquen información sobre observaciones de ovnis. Inmediatamente, agencias de noticias como Reuters y Efe han entrado al trapo y han dado una envidiable y gratuita cobertura publicitaria a la historia. Hay que alabar la astucia de los directores del canal, gracias a la cual nos hemos enterado hasta en España -donde no se ve- de que mañana se estrena en EE UU un documental sobre un misterioso incidente ufológico que -¡oh, casualidad!- está en el origen de la futura actuación ante los tribunales.

El suceso ocurrió el 9 de diciembre de 1965 cuando pasó sobre Kecksburg, Pensilvania, una bola de fuego que se estrelló en un bosque. Al estilo de Expediente X, helicópteros y vehículos terrestres militares tomaron la zona y se llegó a imponer en Kecksburg la ley marcial. Desde entonces, muchos han atribuido el incidente a la caída del Cosmos 96, una sonda soviética con Venus como destino, y la posterior recuperación de sus restos por parte de EE UU. Cuarenta años después, sin embargo, Sci-Fi Channel -que lo mismo emite una serie como Babylon 5 que documentales sobre misterios sin resolver– se ha aliado con la Coalición para la Libertad de la Información, una organización de ufólogos obsesionados con el secreto ovni, para denunciar a diversos organismos gubernamentales estadounidenses. El paso lo han dado tras haber ignorado la NASA un ultimátum que le mandaron por carta en el que piden que abra sus archivos, porque no se creen la versión oficial de los hechos. Según ésta, la bola de fuego habría sido el Cosmos 96, algo que para algunos ufólogos no cuadra porque los restos de la nave no pudieron acabar en Pensilvania a la hora en que se vio el ovni, ya que fuentes oficiales han asegurado que la sonda se estrelló en Canadá trece horas antes de la visión de Kecksburg. Entonces, ¿en qué consistió este otro Roswell?

James E. Oberg ha indicado, en el blog de Alan Boyle, periodista de la MSNBC, que, a pesar del desfase geográfico y temporal, pudo tratarse del Cosmos 96. En plena guerra fría, la operación montada por EE UU para hacerse con los restos de la nave enemiga habría incluido la falsificación del horario y la trayectoria de la reentrada para que no se relacionase el depliegue militar con el ingenio soviético y evitar así un incidente diplomático, según Oberg. También pudo tratarse de un meteorito a cuya búsqueda salieron los soldados al tomarlo el Pentágono por la Cosmos 96. Lo cierto es que no hay prueba alguna de que se tratara de algo de otro mundo y, sí en cambio, sospechas fundadas de que fue un ingenio humano o un fenómeno natural. Por de pronto, Sci-Fi Channel estrenará mañana el documental The new Roswell: Kecksburg exposed y lo lógico es pensar que estamos ante una maniobra publicitaria como la de hace un año.

El canal de pago estrenó el 22 de noviembre de 2002 un documental sobre una excavación arqueológica en el sitio en el que presuntamente se habría estrellado el famoso ovni de Roswell en el verano de 1947. El director de las excavaciones, Bill Doleman, de la Universidad de Nuevo México, había anunciado antes el hallazgo de “algo” que le había “sorprendido”. La emisión The Roswell crash: startling new evidence pasó, al final, sin pena ni gloria, pero es que tampoco Sci-Fi Channel perseguía otra cosa que no fuera publicidad gratuita. El documental era el cebo para atraer telespectadores hacia Taken, el serial sobre varias generaciones de secuestrados por extraterrestres producido por Steven Spielberg cuyos derechos para España ha adquirido Tele 5. Una órbita solar después, todo parece indicar que estamos ante una repetición de la jugada y que, gracias a la ingenuidad de muchos, Sci-Fi Channel se ha ahorrado un dinero a la hora de promocionar su último producto, el documental sobre el caso de Kecksburg.